La Resistencia es vida: la última carta de Mehmet Aksoy a su familia.

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Querido compañero y amigo Mehmet Aksoy, héroe del Kurdistán y de las luchas internacionalistas contra el capitalismo, el colonialismo y el fascismo: ¡presente!

El 26 de septiembre de 2017, mientras filmaba la liberación histórica de Raqqa para las Unidades de Defensa Popular (YPG), Mehmet fue asesinado por los fascistas cobardes de ISIS. Su sangre, como la de miles de compañeros caídos, alimenta esa tierra donde la lucha decidida del pueblo está poniendo los cimientos de una vida libre y justa en el momento y lugar del caos, la guerra y la brutalidad.

Hasta su último aliento, Mehmet vivió con la pura alegría de haber alcanzado la tierra de sus utopías: Rojava, en el Kurdistán sirio. Viajó hasta allí para convertirse en un digno compañero de las mujeres libres. Documentó las vidas y las luchas de kurdos, árabes, armenios, turcomanos, chechenos, sirios y asirios luchando codo con codo contra las fuerzas de la oscuridad.

Al transformarle en un militante de la justicia, un camarada de los pueblos, un luchador por la verdad y la defensa de la vida, su acción directa le llevó a alcanzar utopías que muchos ya ni se atreven a soñar. En sus propias palabras: “No os rindáis al capitalismo. No os rindáis al materialismo, el abuso, la indiferencia, el desprecio, la degeneración y la desigualdad”.

Hoy, los héroes que han liberado Raqqa lloran su pérdida y prometen hacerle vivir en el futuro que crearán para un Oriente Medio libre.

Es imposible contar la historia de un revolucionario del siglo XXI, de alguien que sonrió a la muerte porque sabe que el futuro será nuestro. Las palabras que le hacen justicia viven en nuestro esfuerzo constante e incansable de resistencia al fascismo y mantienen viva esa lucha.

No tenemos palabras para describir esta pérdida histórica, ni siquiera con la sangre de nuestros corazones. Con el más profundo respeto revolucionario, compartimos un fragmento de la última carta de Mehmet Aksoy a su familia:

Os escribo esta carta desde el Kurdistán del Sur. Cuando leáis esta carta habré cruzado a Rojava, en el Kurdistán occidental. No os enfadéis conmigo por no haber avisado, no quería preocuparos.

De hecho, debería haberos escrito esta carta hace años. He pasado años escribiendo y borrando, una y otra vez, en mi cabeza, pero no quería poneros tristes. Incluso a costa de vivir en un sistema que detesto, a costa de ser infeliz, he tratado de vivir esta vida, pero no funcionó. Ahora está ocurriendo. Ahora es el momento de tomar medidas más valientes y decididas, y son esos pasos los que estoy intentando dar.

Por eso no estoy dando esos pasos con mis pies ni escribiendo esta carta con mi propia mano, sino con los pies y las manos de Deniz, Mahir, Ibrahim, Mazlum, Beritan, Firaz y los líderes, y la fe y el valor que me han dado. Quiero que lo entendáis.

¿Sabéis que mi regreso a la patria es, sobre todo, para la liberación de las mujeres? He venido a apoyarlas, vivir con ellas y participar de la lucha de las mujeres que resisten, pelean y crean una nueva vida libre con sus propias manos.

Por último, esto es lo que puedo decir: a partir de ahora quiero vivir mi vida en mi propio país cerca de mi gente. Una cantidad infinita de trabajo, contratiempos, amor, dolor, felicidad, pensamientos, gente y esperanza, que es lo que me han hecho quien soy, me hizo tomar esta decisión. No podría haber ocurrido otra cosa. Nunca me he guiado por razones como el individualismo, el dinero, el poder, la fuerza, o por cosas materiales. Desde mi infancia siempre he buscado el amor, la amistad y el compartir. Y soy afortunado porque he tenido muy buenos amigos. Desde aquí les envío saludos y amor. Cada uno de ellos es muy valioso para mí, pero en este movimiento he encontrado la más bella amistad. Estoy aquí, sobre todo, por ese compañerismo y, por supuesto, por todos nuestros mártires y nuestro líder, que son quienes lo crearon.

Servir a este movimiento y a esta gente es lo que me da la más valiosa y verdadera felicidad. Espero ser digno de ella. No os preocupéis por mí.

Con el deseo de que volvamos a reunirnos en un país libre, con un líder libre…

Vuestro hijo, vuestro hermano mayor, que os ama eternamente.

Mehmet

En su discurso en un acto anti-colonialista y antiimperialista en Londres en 2014, Mehmet habló de la radicalización de su conciencia política, de su lectura de los escritos del Pantera Negra George Jackson y de cómo le ayudó a entender sus propias contradicciones y su voluntad de lucha: “Tenemos un dicho: Berxwedan Jiyane, que significa la resistencia es la vida. Si resistís, vivís. Si estáis en resistencia contra el sistema, contra todo lo que os quiere deshumanizar, entonces estáis vivos”.

En 1971, en el funeral revolucionario por el asesinato de George Jackson, el Ministro de Defensa de las Panteras Negras y servidor del pueblo Huey P. Newton, que también acabaría asesinado, dijo:

¿Qué ejemplo nos deja George Jackson? Primero era un hombre fuerte, valiente, determinado, lleno de amor, fuerza y dedicación a la causa del pueblo. Vivió una vida ejemplar. Pese a toda la opresión sufrida, pese al daño que le hicieron, mantuvo su amor por la gente. Y por eso no sintió dolor al dar su vida por la causa del pueblo”.

Lo mismo podría decirse de Mehmet. Decenas de miles de personas acudieron a su funeral. Cinco días después de su muerte, en un Centro Comunitario Kurdo de Londres totalmente lleno, su madre, triste pero increíblemente valiente, agarró el micrófono y dijo:

No me había dado cuenta de la clase de hijo que he criado. No llegué a conocerlo hasta estos últimos cinco días. Desde ahora siempre me mantendré en pie. No lloraré. Siempre, siempre, siempre. Siempre estaré junto a ti, hijo mío. Y os amo tanto a todos por dejarme conocer a mi hijo. No supe que mi hijo era una persona tan hermosa hasta estos últimos cinco días.

El día del entierro de Mehmet en el cementerio Highgate, su padre Kalender tomó la última palabra con lágrimas en los ojos y el corazón de un león:

Es muy difícil describir a Mehmet, tienes que vivirlo.

Hasta hoy, Mehmet estaba en mi corazón y en los de mi familia. Desde hoy y para siempre, está en los corazones de los oprimidos y explotados.

[ Deniz significa mar en turco. Referencia al revolucionario turco Deniz Gezmiş. El resto de nombres son los de revolucionarios kurdos y turcos: Hüseyin Inan, Yusuf Aslan, Mahir Çayan, Ibrahim Kapakkaya ]

Mi hijo era una gota. Se convirtió en río. Se convirtió en mar.

Mi hijo se convirtió en Yusuf. Y en Hüseyin.

Mi hijo se convirtió en Mahir. Y en Ibrahim.

Mi hijo se convirtió en el Pueblo Kurdo.

Mi hijo…

[ Dağ significa montaña en turco. Referencia al nombre de guerra de Mehmet: Fîraz Dağ ]

Mi hijo era una colina y se convirtió en montaña.

Mi hijo era un trabajador y se convirtió en trabajo.

Mi hijo era el día y se convirtió en sol.

Mi hijo se hizo pueblo, el pueblo.

Larga vida a la solidaridad de los pueblos, larga vida a la libertad.

Adiós, hijo mío, adiós.

Adiós, compañero, adiós.

Me despido de ti, camarada.

Mi sangre se helará si te olvido, mi sangre.

Adiós…

¡Mehmet Aksoy presente! Şehîd namirin!

Este homenaje a Mehmet fue escrito y aprobado por su familia y amigos.

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Fuente: Roar Magazine https://roarmag.org/essays/resistance-life-remembering-kurdish-activist-mehmet-aksoy/

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