22 de julio: día mundial contra las multinacionales

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 Image Cada 22 de julio se conmemora el aniversario del  asesinato de dos trabajadores de la transnacional NESTLÉ: Héctor Daniel Useche Berón (1986) y Víctor Eloy Mieles Ospino (1999). Ambos eran afiliados al sindicato colombiano de alimentación SINALTRAINAL. Cerca de un centenar de sindicalistas es asesinado de media al año en Colombia –más que en todo el resto del mundo.

 

El 22 de julio es el día mundial contra la política violenta de las empresas  transnacionales, ilustres campeonas mundiales del ecocidio, el saqueo de riquezas naturales, la violación de derechos fundamentales en el trabajo y la agresión a pueblos y culturas originarias en tantos lugares del planeta –cada vez hay más empresas “españolas” en esa macabra lista y algunas de ellas están en la Expo de Zaragoza.
 
En el marco de esta conmemoración, el sindicato colombiano SINALTRAINAL lanzó una campaña mundial de denuncia de las políticas criminales que la empresa Coca Cola, paradigma de la explotación y el abuso, protagoniza en Colombia.

El Foro Social de Porto Alegre declaró en 2003 el 22 de julio como día internacional contra Coca Cola.

En la Expo de Zaragoza el 22 de julio no es el día de Colombia (ya lo fue el pasado 18) ni, por supuesto, el de Coca Cola, empresa que (por supuesto) controla la venta y distribución de bebidas en dicho evento. Casi nadie hablará de eso hoy en Zaragoza. Por supuesto. Ningún medio de comunicación va a tratar esos asuntos.
La campaña mundial de denuncia a Coca Cola cuenta desde su lanzamiento con el respaldo creciente de un sinnúmero de organizaciones y personas en todo el mundo. En países como EEUU, GB o Italia  ha supuesto la pérdida de contratos millonarios para la multinacional.

Hasta hoy, Coca Cola no sólo se niega a solucionar la propuesta de reparación integral de sus víctimas en Colombia, sino que continúa con su política de violación a los derechos humanos y laborales, subcontratando al 95% de la mano de obra que explota en condiciones precarias, con jornadas extenuantes y ritmos inhumanos. Con un gobierno solícito, como casi siempre, a garantizar la “seguridad jurídica” y los intereses de la empresa transnacional.

Las evidencias de la relación entre la(s) multinacional(es) y los paramilitares han sido siempre ignoradas por las autoridades y a cambio Coca Cola apoya al gobierno cómplice de Álvaro Uribe para eliminar los derechos del pueblo.

Las amenazas contra los dirigentes sindicales continúan; los trabajadores desplazados, los despedidos, los trabajadores asesinados, las familias, los huérfanos siguen sufriendo por esta horrenda situación. Continúan impunes los daños causados por los encarcelamientos injustos y amenazas contra representantes sindicales.

Pero lo peor es que Coca Cola no es un caso único y Colombia es tan sólo un ejemplo –aunque el más aberrante en algunos aspectos. Pregunten por México, la India, Guatemala, Perú, Brasil, EEUU,…

Mientras tanto, las ganancias que obtiene esa empresa, y como ella tantas otras, siguen fluyendo hacia la casa matriz, profundizando la pobreza y la miseria del pueblo colombiano y como él tantos otros.

El expolio de los recursos naturales y el daño al medio ambiente continúan presentes en todas sus políticas depredadoras. Es vergonzoso que una empresa que usa varios litros de ese bien "superfluo" que es el agua para elaborar uno de su imprescindible  producto, que paga el agua a precios más baratos que la población en muchos países, que seca y contamina tierras para luego trasladar sus plantas a otro lugar que arrasar, que esa empresa, decimos, sea a la vez la patrocinadora del Foro Mundial del Agua o del homenaje al agua que la Expo2008 dice celebrar.

O quizá no sea vergonzoso, sino perfectamente comprensible.

Y se trata sólo de un caso ejemplar, insistimos.

ASSI –Acción Social Sindical Internacionalista.
Zaragoza, 22 de julio de 2008.

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