“Si no queréis Gran Scala aquí vamos a otro sitio”

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"Si no queréis Gran Scala aquí vamos a otro sitio, no queremos presionar"

ILD mantiene la oferta de la señal del 5% vinculada a que la DGA haga una ley a la carta. La asamblea visualiza la división en La Almolda entre partidarios y escépticos del complejo.

16/07/2008 E. B. D.

EL PERIÓDICO DE ARAGON

Si no queréis Gran Scala aquí, vamos a otro sitio. No queremos presionar a nadie", aseguró ayer Mark Campbell, el nuevo representante de International Leisure Development (ILD, la promotora del complejo de casinos), ante el centenar y medio de vecinos de La Almolda que asistieron a la asamblea convocada por el ayuntamiento para tratar el proyecto del parque.

Campbell ratificó ante los vecinos que ILD sigue donde estaba: la oferta consiste en pagar a los propietarios del terreno –que ayer elevó a 2.600 hectáreas– una señal del 5% del valor –entre 300 y 450 euros por hectárea– que deberían devolver "si el Gobierno (de Aragón) no cambia las reglas del juego" para permitir la instalación de 32 casinos en el municipio y para recalificar el monte como urbanizable. Si eso no ocurre, llegó a afirmar, "nos sentiríamos engañados". Y si todo sale bien, anotó, "la intención es pagar el 100% este año". "Cuando tengamos el acuerdo (con la DGA) pagamos el 95% en 30 días", añadió.

Esas condiciones son innegociables aseguró Campbell. "Habrá el mismo contrato para todos. Sé que es imposible hacer feliz a todo el mundo", sentenció minutos después de haber comentado a los asistentes que "tienen un billete de lotería en la mano".

Con todo, el representante de ILD tuvo un punto contradictorio. Sostuvo que "la oferta más cara que tenemos (para comprar) es la de La Almolda" al mismo tiempo que insistía en que "si los propietarios no quieren vender el terrenos nos vamos a otro sitio donde den más facilidades. Es así de sencillo".

Las varias decenas de intervenciones de vecinos dejaron patente la existencia de dos sectores entre los asistentes. Entre los partidarios de firmar las opciones de compra se encuentran terratenientes que ven la oportunidad de vender varios cientos de hectáreas en un monte en el que no residen y monegrinos –con y sin tierra– que perciben la idea como una salida para un pueblo en declive. Algunas de sus intervenciones fueron aplaudidas.

Opositores, críticos y escépticos lanzaron las preguntas más incisivas. Campell lo reconoció en algunas sobre el consumo del agua y las transacciones. Las mismas que eludió responder argumentando que "yo no soy técnico".

"Aquí se hielan las oliveras", expuso un almoldeño que no ve claro el diseño paisajístico que anuncia Gran Scala. "Hoy se hacen milagros con las palmeras", le respondió el inglés.

"Ustedes van a hacer el negocio de su vida ¿Quién debe dar el pelotazo? Todos", defendió un vecino partidario de que el precio mínimo de venta de los terrenos debe ser de 12.000 euros por hectárea. También fue aplaudido. "Tenemos que ser realistas –dijo Campbell–: un negocio como este llega una vez en la vida".

El panadero se llevó una ovación al cerrar el turno de intervenciones. "Le recomendaría tres cosas: suba el precio, utilicen su despacho de abogados para tramitarles los impuestos a la gente y que paguen lo menos posible, y si hay un caso especial, siéntese en una mesa. Así vendrá Gran Scala".

"Muchísimo optimismo" para presentar un proyecto conocido

La presentación de Gran Scala que hizo Mark Campbell ante la asamblea de vecinos se basó en la explicación de una serie de proyecciones que reproducen los esquemas colgados en internet por la propia promotora. Apenas hubo novedades, fuera del anucio de que International Leisure Development tendrá un equipo de 3.500 personas y de que las 2.025 hectáreas iniciales han pasado a ser 2.600. Había ido a La Almolda, dijo, "con muchísimo optimismo".

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